martes, 10 de mayo de 2011

REGLAS DE CATALOGACIÓN ESPAÑOLAS

La Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas cumple con una de sus funciones al publicar esta reimpresión de las Reglas de catalogación.

Como es sabido, se trata de uno de los instrumentos fundamentales en el trabajo diario de los profesionales españoles y sin el que no sería posible ni el intercambio de la información bibliográfica, ni la coherencia de los catálogos ni, en último término, el acceso sin ruidos ni silencios a la información bibliográfica por parte de los usuarios.

Es cierto que todavía no se han incorporado a estos códigos de forma ni los Requisitos funcionales de los registros bibliográficos los nuevos Principios de catalogación de IFLA: pasos hacia un código plena ni los Requisitos funcionales de los registros bibliográficos ni nuevos Principios de catalogación de IFLA: pasos hacia un código internacional de catalogación, ambos traducidos por esta Dirección General. En cualquier caso, la Dirección General del Libro, Archivos

y Bibliotecas, siempre en cooperación con la Biblioteca Nacional, promoverá

la más amplia difusión y adaptación de la nueva normativa bibliográfica que, partiendo de la normativa anterior, configurará la futura en el entorno de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.

Conviene hacer hincapié en que los avances tecnológicos basados en la armonización y convergencia de los distintos formatos de integración de información, los lenguajes de marcado que utilizan Definiciones de Tipos de Documentos (DTDs) específicamente bibliotecarias, los metadatos, especialmente Dublin Core, que tantas nuevas funcionalidades permiten a la comunidad bibliotecaria y, en particular, el acceso a la información en la red, no tendrían su último sentido si la información no estuviera perfectamente identificada y descrita para todas esas nuevas funcionalidades.

Justamente ese es el papel que desempeñan las Reglas de catalogación y que ahora, gracias a esta reimpresión, están más accesibles para la comunidad bibliotecaria.

Rogelio Blanco Martínez

Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas

http://www.mcu.es/publicaciones/MC/Reglas_Catalogacion/Capitulos.html

REGLAS ANGLOAMERICANAS




Las Reglas de catalogación Angloamericanas (RAAC2)

Las Reglas de catalogación Angloamericanas (RAAC2) son normas que debido a los avances tecnológicos han tenido que modificarse para adaptarlas según las necesidades y criterios de cada una de las bibliotecas, así como la investigación que se realiza al asignar los Encabezamientos de Materia, que son puntos clave que permiten al usuario la búsqueda y recuperación de la información.

“Desde el punto de vista bibliotecológico, en lo que se refiere a representación esquematizada o empaquetada de la información, ya sea en fichas bibliográficas, resúmenes o alguna otra versión, se deberán tomar en cuenta todas las normas ya generadas por los cuerpos colegiados de la especialidad y de validez y uso internacional, como pueden ser las reglas de catalogación angloamericanas (AACR), y el formato Marc, más todos los acuerdos y actualizaciones que generan los grupos de trabajo que funcionan en asociaciones internacionales como la International Federation of Library Association (IFLA), o las grandes bibliotecas, líderes en las propuestas de normalización y de tecnologías de la información, como puede ser la Library of Congress de los Estados Unidos (LC), además de las que ya han sido propuestas y aprobadas por la International StandarsOrganization (ISO)”.

Las reglas que deben emplearse para la catalogación del material son las Reglas de Catalogación Angloamericanas en su 2ª ed. (RAAC2).

Al trasladar la información bibliográfica de un ítem a una ficha, los elementos importantes de esa información se arreglan de acuerdo con normas establecidas de carácter internacional por lo que el nivel de catalogación en el que se tiene que capturar el material bibliográfico será en el 2º nivel que se contempla en las Reglas de Catalogación Angloamericanas

En 1978 se publica la segunda edición de las Reglas Angloamericanas (AACR2) que llevan ya incorporadas para la descripción de diversos tipos de materiales, las distintas ISBD que habían aparecido hasta ese momento. Estas reglas angloamericanas tienen amplia difusión internacional y son las reglas de catalogación de los países anglosajones, pero no son una norma única como se pretendía, ya que en esas fechas aparecieron otras muchas normas con clara identidad y amplia influencia en otras áreas geográficas y culturales distintas, como las reglas alemanas o japonesas. En el año 2002 se han revisado de nuevo las Reglas para adaptarlas a los nuevos cambios tecnológicos.

Por primera vez en unas Reglas se da prioridad a la descripción de cualquier tipo de documento en cualquier tipo de soporte. La descripción ya no ha de concentrarse sólo en el formato físico, sino que deben describirse en cada una de las áreas de descripción todos los aspectos relevantes. La gran novedad de las AAR2 radica en su estructura: en la primera parte de las Reglas, en cada capítulo se describe en primer lugar el contenido de la ISBD (G) para cada documento; mientras que la segunda parte está dedicada a los puntos de acceso: encabezamientos, formación de títulos uniformes y referencias. Las reglas determinan la elección de encabezamientos bajo los cuales ha de figurar un asiento bibliográfico. Primero se determina cuántos encabezamientos le corresponden a cada asiento, y luego se elige el que va a ser la entrada principal, convirtiéndose el resto en entradas secundarias. Los puntos de acceso para localizar una obra en un catálogo son múltiples, pero si se habla sólo del catálogo de autor, también en él los caminos para llegar a un libro pueden ser varios. Las normas indican cuáles serán los puntos de acceso, el principal y los secundarios. Tanto en la descripción como en los puntos de acceso y encabezamientos, se va de lo más general a lo más específico y las dos partes van acompañadas de numerosos ejemplos.

Las AACR2 fijan un concepto un nuevo concepto de autor, mientras que para las antiguas AACR1, el autor era el individuo o la entidad principalmente responsable de la creación del contenido intelectual o artístico de la obra, para las AACR2, el autor o autor personal es la persona que tiene la responsabilidad principal del contenido intelectual o artístico de una obra. Así pues, la entidad desaparece de la definición, pues se considera que la entidad no puede ser autora de la misma manera que lo es una persona. El concepto de autor o autora se reemplaza por la expresión “mención de responsabilidad”. El papel de responsable puede ser desempeñado tanto por un autor personal como por una entidad. La autoría personal de una obra puede recaer en una o varias personas. En cada caso se determinará la entrada principal y las entradas secundarias.

Las AACR2 definen por entidad, cualquier organismo o grupo de personas conocido por un nombre determinado y que actúa, o puede actuar, como una colectividad considerada como una unidad.

En la revisión de las Reglas de 2002, se cambia la terminología de "archivo de computador" por "recurso electrónico" y su alcance cubre todos los recursos electrónicos (datos y/o programas) codificados para ser manipulados por dispositivos electrónicos. La fuente principal de información es el recurso mismo (completo). Los principales puntos destacados son:

El área de las características de archivo pasa a ser "Área del tipo y extensión del recurso"

Se considera todos los recursos de acceso remoto como publicados

Se puede usar la terminología convencional para describir el medio físico : 1 CD-ROM en vez de 1 disco óptico de computadora.

En la descripción hay que dar siempre la fecha en la cual se accedió al recurso remoto.

En vez de concentrarse sólo en el formato físico, se extraen todos los aspectos del item (contenido, medio físico, tipo de publicación, relaciones bibliográficas y publicado o no publicado)

La fuente principal de información para el recurso es el recurso mismo, en vez del título de la pantalla.

Hay que tomar la información de cualquier elemento identificador formalmente presentado dentro del recurso mismo (páginas, menús, metadatos codificados, título de la pantalla, medio físico y sus etiquetas, etc.)

Las AACR2 ya fueron aceptadas por las Reglas de Catalogación españolas de 1985 y sus posteriores revisiones de 1995 y 1999 y 2003, editadas por el Ministerio de Cultura se van adaptando a las nuevas revisiones de estas reglas.

Actualmente, están en fase de desarrollo las AACR3, Reglas para la Descripción Técnica de Medios digitales (Rules for Technical Description of Digital Media)

sábado, 11 de diciembre de 2010

Sistema Integrado de Gestión de Bibliotecas

¿Qué es Koha?

Koha es un sistema integrado de gestión de bibliotecas que permite administrar los procesos bibliotecarios y gestionar los servicios a los usuarios.

Nuestro sistema está desarrollado sobre una plataforma de software libre, basado en la versión 2.0.0 del proyecto original KOHA (Sitio Web) y se encuentra totalmente en español.

Funciona con una arquitectura cliente servidor, utilizando:

  • GNU/Linux, Apache, MySQL, Perl y OpenLDAP en el servidor.
  • Cualquier navegador web en el cliente.

Todo el funcionamiento se gestiona vía Web, sobre una estructura de dos interfaces:

  • Intranet: Interfaz de administración privada (para los procesos bibliotecarios)
  • OPAC: Interfaz de acceso público (catálogo en línea).

Facilidades de Koha:

Koha incluye todas las funciones requeridas para la gestión una biblioteca de cualquier tipo o tamaño ya que su adaptabilidad permite su uso en bibliotecas universitarias, públicas, escolares, populares o especializadas:

Desde la Intranet permite:

  • Crear el catálogo de la biblioteca, ingresando los registros desde cero o bien importando registros bibliográficos de otros sistemas: bases de datos sobre soporte ISIS u otros.
  • Importar datos de usuarios de otros sistemas.
  • Generar e imprimir etiquetas con código de barras.
  • Administrar el registro de usuarios, generar e imprimir los carnets con códigos de barra.
  • Gestionar el sistema de circulación: préstamos -en las diferentes modalidades-, renovaciones y devoluciones, imprimiendo los formularios correspondientes.
  • Administrar esquema de sanciones según los usos de cada biblioteca.
  • Autogenerar los números de inventario.
  • Obtener estadísticas de préstamos, usuarios y material bibliográfico.
  • Impresión de listados y reportes y la exportación de los datos a una planilla de cálculo.
  • Enviar mail de aviso de préstamos vencidos, de reservas disponibles para retirar o reservas en lista de espera.

Desde el OPAC permite:

  • Consulta del catálogo de la biblioteca vía web: diversidad de puntos de acceso para la búsqueda bibliográfica.
  • Realizar reserva de libros.
  • Realizar la renovación remota de los préstamos.
  • Conocer el historial de préstamos y reservas de los usuarios.
  • Acceder a la cuenta de biblioteca, informando los préstamos actuales, las reservas pendientes o asignadas.
  • Actualizar los datos personales y la foto digital.

GESTIÓN DE LA COLECCIÓN: TRATAMIENTO TÉCNICO DE LOS FONDOS Y GESTIÓN DE DEPÓSITOS


1. INTRODUCCIÓN

· Definición de colección

· Concepto “Gestión de la colección”

· Planificación

2. PROCESOS ADMINISTRATIVOS

· Registro

· Sellado

3. PROCESOS TÉCNICOS

· Catalogación

· Clasificación

· LEM

· CDU

4. ORDENACIÓN

· El acceso

· La signatura

5. GESTIÓN DE DEPÓSITOS

6. CONCLUSIÓN

· La automatización libera al bibliotecario, que se dedica más a la difusión

1. INTRODUCCIÓN

· Definición de colección

Siguiendo la definición de Luisa Orera, entendemos por colección o fondo bibliográfico “el conjunto de materiales bibliotecarios que la biblioteca pone a disposición de los usuarios”.

Hoy en día, se considera que la colección de una biblioteca es la suma de los fondos ubicados físicamente en ella más la colección accesible por medios informáticos y telemáticos.

· Concepto “Gestión de la colección”

El concepto “Gestión de la Colección” supone en la actualidad la realización de distintas tareas, y tiene un enfoque bastante globalizador: abarca desde la selección y la adquisición, primeras dos tareas bibliotecarias para la formación de la colección, hasta la evaluación, la conservación y la cooperación, pasando por el proceso técnico.

Vamos a centrarnos en el proceso técnico de los fondos, que es el tema que nos ocupa.

· Planificación

Antes de nada señalaremos que todas las actividades que incluye la gestión de la colección deben ser cuidadosamente planificadas antes de su ejecución, y que durante esta fase se tendrán muy en cuenta las características de cada biblioteca, sin olvidar, que el objetivo final de todo fondo documental es su difusión.

2. PROCESOS ADMINISTRATIVOS: REGISTRO Y SELLADO

El llamado proceso técnico de los fondos conforma una serie de etapas que el documento debe cumplimentar antes de llegar a las estanterías. Básicamente son dos: la Catalogación y la Clasificación.

Estas van precedidas de un par de procesos administrativos que pasamos a exponer: Registro y Sellado.

· REGISTRO

Esta operación es una tarea de tipo administrativo y contable que los SIGB permiten hacerlo de forma automatizada en la actualidad. El sistema asigna un número correlativo a cada documento que se da de alta, una vez terminado el proceso de adquisición. Se genera entonces un código de barras adhesivo, que contiene la información bibliográfica básica relativa al documento en cuestión.

El registro supone un verdadero inventario de fondos pertenecientes a la biblioteca, ya que se registra todo lo que entra en ella y permite además hacer un seguimiento del estado de los ejemplares y de posibles incidencias.

El registro es, en definitiva, testimonio de que un documento forma parte de la colección y es muy útil para realizar estadísticas y para la evaluación cuantitativa de la colección.

· SELLADO

La colocación del sello, por otra parte, es también prueba de la propiedad de la obra por parte de la biblioteca. El sello deberá colocarse de forma discreta, y aunque no hay normas fijas, se suele poner en la portada y en determinadas páginas, siempre sin dañar el material o tapar información.

Tanto la colocación del código de barras como del sello generan dudas cuando se trata de materiales no librarios, como por ejemplo, los discos ópticos. Al no existir directrices claras al respecto, y dadas sus pequeñas dimensiones, no se sabe con certeza dónde colocar la pegatina y el sello sin afectar ni al soporte ni al contenido.

3. PROCESO TÉCNICO: CATALOGACIÓN Y CLASIFICACIÓN

Una vez realizadas estas dos tareas administrativas pasamos al tratamiento técnico propiamente.

La Catalogación y Clasificación forman parte del llamado análisis documental, definido por Rosa Garrido como “Conjunto de operaciones que conducen a representar el contenido y forma del documento primario de modo distinto al original, elaborando el llamado documento secundario dotado de todos los elementos informativos necesarios que permiten tanto su identificación como su recuperación”

El análisis documental consta de dos fases: análisis formal y análisis de contenido.

La Catalogación se encuadra dentro del análisis formal y la Clasificación dentro del análisis de contenido.

Veamos estas dos tareas por separado:

· Catalogación

La Catalogación o análisis formal se da cuando analizamos el continente del documento.

Se define como el “proceso de describir los elementos informativos que permiten identificar un documento y de establecer los puntos de acceso que van a permitir recuperarlo por el título, autor o materia que se conocen de antemano”.

El asiento bibliográfico

El producto obtenido tras la catalogación de un documento es el asiento bibliográfico. Un registro bibliográfico se compone básicamente de tres partes bien diferenciadas:

- Descripción bibliográfica: conjunto de datos bibliográficos que se redactan de acuerdo a unas reglas (las ISBD) y que son necesarios para poder diferenciar un documento de otro similar. Las Reglas de Catalogación españolas se publicaron a partir de las ISBD.

- Puntos de acceso al registro: Consiste en dotar al documento de las entradas necesarias que permitan ordenarlo y recuperarlo dentro del catálogo. Hay un punto de acceso principal, llamado encabezamiento, y otros secundarios. Según su contenido, los puntos de acceso pueden ser de dos tipos: autores personales, corporativos o título, lo que viene a ser la catalogación descriptiva, o temáticos, lo que viene a ser la Clasificación propiamente.

- Datos de localización física: normalmente mediante signatura topográfica.

Catalogación automatizada


Hoy en día todo el proceso de catalogación se desarrolla en un entorno eminentemente tecnológico, por lo que las tradicionales fichas manuales han caído en desuso. La catalogación automatizada es ya una realidad en el mundo bibliotecario actual, gracias en gran medida al uso generalizado de los formatos MARC.

Catalogación compartida/cooperativa

Las bibliotecas inmersas en programas de cooperación que incluyan catalogación compartida o cooperativa tendrán además la posibilidad de capturar registros bibliográficos de una BD común, para después modificarlos según sus necesidades y evitar hacer la catalogación completa.

· Clasificación

La Clasificación es la tarea del análisis de contenido que consiste en agrupar los materiales por su contenido con objeto de facilitar su situación y búsqueda. Clasificar un documento supone, por tanto, adjudicar a un documento, en función de su contenido intelectual, uno o varios encabezamientos de materia, extraídos de una lista previamente definida.

LEM

La herramienta básica para clasificar es la Lista de Encabezamientos de Materia.

Existen muchas listas diferentes, pero cada centro utiliza la suya en función de sus necesidades o normativa. Una lista de uso habitual en bibliotecas españolas es la “Lista de encabezamientos de materia para las bibliotecas públicas”, del Ministerio de Cultura, cuya última edición fue publicada en 1987.

Las listas de encabezamientos de materia se componen de encabezamientos y subencabezamientos.

El encabezamiento intenta condensar el tema sobre el que trata el documento.

El subencabezamiento puede acompañar al encabezamiento para precisar o delimitar el sentido de la materia. Se coloca detrás del encabezamiento, separado por un guión. Los subencabezamientos pueden ser de materia, topográficos, cronológicos y de forma.

CDU

Los sistemas de clasificación pueden ser alfabéticos, como las Listas de encabezamientos, o sistemáticos, como la CDU. La CDU es otra clasificación usada paralelamente a los encabezamientos de materia, y también sirve como punto de acceso temático. Ambos vienen reflejados en el asiento bibliográfico tras el tratamiento documental.

Las clasificaciones sistemáticas ofrecen el punto de acceso temático mediante una notación, que es un sistema de símbolos, números o combinación de ambos

La CDU es un sistema muy difundido en España. Enumera el conocimiento en 10 grandes grupos, y siguiendo el principio de subordinación lógica, cada uno de estos grupos puede subdividirse a su vez, y así sucesivamente descendiendo en el nivel jerárquico.

Es una clasificación decimal, puesto que los números se contemplan como si fueran fracciones decimales.

En cuanto a la temática que abarca, tiene vocación universal y enciclopédica. La CDU se compone de tablas principales, tablas auxiliares (comunes y especiales), y un índice alfabético que remite a las tablas principales.

4. ORDENACIÓN

Los materiales que han sido procesados pueden integrarse en la colección, según el modo de ordenación establecido en la biblioteca.

· el acceso

La ordenación de los fondos marcará la pauta para el acceso a los mismos. El acceso a la colección puede ser:

- Directo: Responde a una ordenación sistemática, muy habitualmente la CDU. El usuario tiene la posibilidad de consultar los libros directamente. Algunos inconvenientes de este sistema son el deterioro y posible desubicación de las obras, pero según Manuel Carrión, debe ser habitual en todas aquellas bibliotecas que no tengan una función conservadora.

- Indirecto: Responde a una ordenación correlativa de números. Los fondos no se encuentran en la sala de lectura y se hace necesaria la intermediación del bibliotecario, que es quien accede a los depósitos en busca del documento/s. Es un sistema lento e incómodo para el lector, que consume mucho tiempo y esfuerzo al personal, pero conveniente para determinados tipos de fondos.

- En bibliotecas de libre acceso, los nuevos soportes tienden a integrarse cada vez más con el resto de materiales, en vez de hacer una separación física por soportes. En ese caso, el acceso a los mismos será de tipo Semidirecto: se disponen en libre acceso las carátulas o fundas de los materiales y se solicita al bibliotecario el documento que se desea.

· LA SIGNATURA

La clave para la ordenación la da la signatura topográfica, que aparece tanto en el registro bibliográfico como en el documento mismo, materializada en forma de tejuelo.

El tejuelo es la pista gráfica que se coloca en el documento, que consiste en una etiqueta con sus datos de localización. En el caso de los libros se coloca en el lomo, el lugar más visible cuando el documento está en la estantería.

Cuando los libros se colocan por CDU, y con intención de precisar algo más, es muy común completar la signatura con las marcas de Cutter.

Por último en cuanto a la ordenación, la señalización y la formación de usuarios son imprescindibles para una buena comprensión de la ordenación y una correcta interpretación de las signaturas.

5. GESTIÓN DE DEPÓSITOS

Los depósitos son las salas que albergan fondos que no están en libre acceso, por razones de preservación, obsolescencia o bajo índice de consulta.

En los depósitos el espacio se aprovecha al máximo el espacio, debido a la ordenación por número currens, y también a la posibilidad de usar las estanterías compactas. Es un sistema de estantería metálica cerrada con estantes que va montada sobre rieles anclados al pavimento, de manera que se pueden desplazar con una manivela o de forma automática. Antes de instalarlos hay que tener en cuenta la resistencia del suelo.

Esto no es un problema cuando los depósitos están situados en sótanos. Sin embargo, este hecho puede derivar en nefastas consecuencias si no se establecen rigurosas medidas de preservación y conservación.

Debe evitarse a toda costa el riesgo de inundaciones. La humedad, temperatura y la luz deben mantenerse lo más estables posible, para lo que se dispondrá de un sistema regulable que mantenga un 40-50% de humedad relativa y una temperatura de 15-21º. Cada tipo de soporte tiene establecidas, no obstante, sus condiciones idóneas de conservación.

La luz no debe rebasar los 100 lux.

La ventilación debe estar asegurada mediante sistemas de renovación y filtrado del aire.

Los materiales y el equipamiento deben ser incombustibles o tratados con materiales ignífugos. En cualquier caso, debe haber un sistema de detección de incendios así como extintores.

Las medidas anti-hurto también deben estar presentes, sobre todo para los materiales raros y preciosos. Estos, al tener limitada su consulta, suelen contar con una reproducción en otro soporte, normalmente mediante un proceso de digitalización.

En este sentido, citaremos el proyecto de la BNE “Memoria Hispánica”, que incluye actividades relacionadas con la preservación y difusión del Patrimonio Bibliográfico Histórico.

6. CONCLUSIÓN

Como conclusión, es de interés reseñar la importancia de la automatización en el tratamiento técnico de los fondos, que ha permitido al bibliotecario liberarse de mucha carga de trabajo, para poder dedicarse a otros menesteres más en consonancia con el fin último de toda biblioteca: la difusión de la colección.